Sitios de interés


+ La ermita de San Gil

La ermita de San Gil, situada en la parte más meridional del barrio es el centro del culto a Santa Quiteria y donde se encuentra su imagen. Y, como ocurre con muchos de los aspectos históricos del barrio, de la misma se conocen pocos datos, dispersos y, en algunos casos, más que dudosos. Sin embargo, es a lo que hoy por hoy habrá que referirse.
Según recoge Juan Julio Amor en su compendio histórico de la ciudad: esta ermita, que situada al poniente del barrio de su nombre, es muy espaciosa, bonita y bien conservada por la Mayordomía de San Antonio Abad que en ella le da culto, fue fundada hacia el año 1203 por los Caballeros Templarios, perteneciendo después a la Orden Militar de San Juan, hasta que pasó a la jurisdicción del Obispado de Cuenca. Para continuar: Según la lápida que hay sobre la puerta de esa ermita, siendo Prior de la misma D. Julián Antonio Alique, el 1802 hizo la fachada principal dándole la entrada que hoy tiene y quitando la que tenía por el altar de Santa Quiteria; regaló en 1798 la imagen de esta Santa que actualmente se venera, y, por último, la mejoró notablemente. La antigua imagen fue llevada al anejo de Langa, en donde se le da culto.
Que, ya existía en el siglo XIII parece evidente ya que vuelve a hacerse referencia a los años finales de este mismo siglo cuando en 1272 se traslada a esta ermita la imagen de Santa Quiteria, a la que se daba culto en otra existente en los terrenos que ocuparía el convento de mercedarios.
En el siglo XV continúa existiendo y hacia ella, avanza una parte del poblamiento del barrio que continuará en el siglo siguiente.
La ermita ha acogido, y continúa manteniendo, el culto a tres santos, San Gil, San Antón y Santa Quiteria y en ella se celebran sus festividades en septiembre, enero y mayo respectivamente.
Su construcción es muy sencilla, tanto en los materiales empleados como en su arquitectura y ornamentación. A lo largo del tiempo y también en los últimos años, el barrio ha ido haciendo las obras necesarias para su adecuada conservación, dotándola, además, de nuevos espacios utilizados como centro de actividades en las diversas celebraciones.

La ermita de San Gil a principios del siglo XX

Fachada de la ermita de San Gil hoy

Maqueta de San Gil hecha por Eusebio Quintero



+ El Palacio Episcopal

El obispo conquense tuvo un palacio residencial en la ciudad de Huete, desde el siglo XII o XIII. Este antiguo palacio debió de estar localizado intramuros, cerca de la ermita de las santas Justa y Rufina que fue destruido por un incendio en 1307.

El obispo D. Felipe Antonio Solano (1724-1800) volvió a plantearse la construcción de este nuevo palacio episcopal en la ciudad de Huete donde pasaba largas temporadas. Para la construcción del nuevo palacio cambió las casas que le legó D. Alvaro Martínez en la calle Zapaterías números 8 y 10 por las que poseía D. Juan Crisóstomo de Cuenca en la calle Nueva.

En el año 1788 debía estarse construyendo el edificio del palacio. Para su construcción se emplearon materiales de derribo procedentes de la iglesia de San Nicolás de Medina. La traza del edificio debió ser hecha por el maestro mayor de obras del obispado, que en esa época era Raimundo Caravella.

El edificio es de planta cuadrangular, con dos plantas y un desván. Su fachada principal es de cantería de una gran sencillez y sobriedad. Como elementos decorativos destacan el escudo del obispo Solano sobre el balcón principal.

La zona inferior del palacio fue construida bajo el obispado de D. Antonio Palafox Croy de Abre (1740-1802) en 1801 siguiendo la traza del arquitecto Mateo López que quedaría inacabada por la muerte del obispo. La fachada es de sillería bien labrada y mucho más cuidada que la parte superior del edificio. Los elementos decorativos son aún más escasos que el edificio contiguo destacando únicamente el encuadrado de los vanos por el mismo tipo de molduras empleadas en el edificio antiguo.


Fachada principal del Palacio Episcopal en los años 20

El edificio fue terminado bajo el obispado de D. Ramón Falcón de Salcedo.
(Datos extraídos del artículo Arquitectura civil en Huete durante los siglos XVIII y XIX de Darío Marassa Pablos publicado en la Revista CUENCA, 29-I. Cuenca 1987, pp. 7 -39)

En Este palacio episcopal se alojaría el rey Fernando VII en su camino hacia el balneario de La Isabela, tal y como se recoge en las crónicas de aquellos años.

En los últimos años, parte del edificio fue habitado por el párroco de la ciudad y otras dependencias fueron destinadas a usos diversos. En la actualidad, la parte principal es propiedad privada y el resto del edificio



+ El parque de La Chopera


El parque de la Chopera es, sin duda, uno de los elementos más emblemáticos de la ciudad de Huete donde, año tras año, durante las fiestas patronales del barrio de San Gil, puede contemplarse una de las imágenes más bellas del recorrido procesional de Santa Quiteria y oírse los acordes de antiguas melodías y danzas que rompen el apacible silencio de sus paseos.


Santa Quiteria en procesión por la Chopera

Este parque es uno de los más antiguos de Castilla-La Mancha ya que su plantío original se realizó en el siglo XVII, siendo de 1689 la primera referencia al mismo que se encuentra en un documento municipal por el que se da licencia al párroco de la iglesia de la Santísima Trinidad para cortar un árbol que había seco en la Chopera y lo den en limosna a la fábrica de dicha iglesia para hacer dos ejes de las campanas.

En 1700 se toman nuevos acuerdos municipales sobre La Chopera que presenta ya un espacio regularizado y dispuesto para el ocio público atendiendo al bien público de esta Ciudad y que sus paseos y salidas estén con la hermosura que deben siendo la principal ladera la Puerta del Campo y Carrera de los chopos. Se reponga de todos los que falten por hallarse muy menoscabado y con gran deformidad por causa de los aires y otros accidentes que en años anteriores ha arrancado; y asimismo se da providencia para que no entren en ella ganados ni caballerías que es uno de los medios principales de conservar el nuevo plantado y que se consiga el fin de conservar esta salida con la hermosura que siempre ha tenido.


Plazoleta, puerta principal y cerramiento de la Chopera a principios del siglo XX

En 1735, José Antonio de Parada hace la propuesta a la ciudad para que se colocasen dos fuentes en la alameda que se halla inmediata a la población y llamada de la Chopera para que los vecinos lograsen llenar los grandes vacíos que tenía de nuevos plantíos de álamos (…) pues siendo como era el único paseo que los vecinos tenían para diversión. El Ayuntamiento aprobó la propuesta y en enero de 1736 se tomó el acuerdo para la construcción de dos fuentes que se han de ejecutar en el sitio de la chopera de esta ciudad según las trazas y consideraciones que para ello se han dado y rematado a Manuel Díaz.

Estas primeras imágenes del parque y una de las fuentes se ven claramente en el plano de la ciudad que se conserva del siglo XVIII.

El siglo XIX comienza convulso para el parque ya que los franceses presentes en la ciudad producirán grandes destrozos en su arbolado cortando todas las ramas principales para la fortificación de fortines que edificaron en la ciudad (…) haciéndolo en tales términos que quedaron desmochados cuantos árboles había en el mencionado paseo.

El paseo se arreglaría de estos desperfectos en 1813 y recobró su antigua presencia ya que Madoz unos años después señalaría En su parte sur y lindando con las casas, da principio el hermoso paseo denominado La Chopera ocupando un espacio de 530 pasos de longitud y 150 de latitud, dividido en 5 calles formadas de árboles y mucha elevación, con una bonita glorieta, en cuyo centro se eleva una columna de granito perfectamente trabajada: tanto en aquellas como alrededor de ésta hay colocados muchos asientos de piedra terminando este delicioso sitio la ya mencionada ermita de San Sebastián; para la custodia del arbolado y limpieza del paseo hay un guarda. En 1843 se hace un nuevo plantío de árboles.

A lo largo de este siglo se acometerían nuevas obras en La Chopera. En 1869 se cercó con una pequeña tapia que evitaba la entrada de animales, en 1880 se construyó una entrada y en el 1884 se enriquecería su plantío con especies vegetales introducidas por las nuevas modas ornamentales: plátanos, acacias y ebónibus, construyéndose también la casita para el guarda.

En los primeros años del siglo XX (1904) Juan Julio Amor Calzas la define como adornado con corpulentos árboles, distribuidos en tres grandes calles paralelas de unos 300 metros de longitud.


Espesura de uno de los paseos del parque

En 1926 se prohibía el paso de las bicicletas por el paseo central pudiendo hacerlo por los demás siempre que no haya personas paseando. En estos años 20 el parque estaba al cuidado de un guarda que, a su vez, era también el encargado del cementerio.


Antigua tribuna frente a la ermita de San Sebastián

En la segunda mitad del siglo XX se producirán dos grandes transformaciones en el parque. La primera, con la reducción de su superficie, eliminando uno de sus paseos, por la construcción del Polideportivo y la segunda, más importante, fue la aparición de la grafiosis que, tras atacar a los olmos que ocupaban una gran parte del mismo, hace que casi la totalidad de su superficie tanga que ser arrancada, a excepción de un reducido número de grandes álamos, para ser nuevamente replantada con otras especies arbóreas cuyo crecimiento ha vuelto a recuperar la prestancia que el paseo siempre tuvo.


Actual entrada

Uno de sus paseos


Vista 360º


+ La ermita de San Sebastián


Situada al final del paseo de la Chopera. Su patrón es el Ayuntamiento de Huete. Según Juan Julio Amor, su fundación se hizo el 16 de agosto de 1469 encargando a Alfonso Quijada para que hiciera las gestiones necesarias para su construcción. A lo largo del siglo XVIII se harían varios arreglos en la ermita y, especialmente en 1737 y 1738 ya que en ellos se volverá a reedificar la fábrica en su totalidad. A pesar de ello en 1770 está nuevamente abandonado su mantenimiento arreglando su tejado y la torrecilla de la campana en 1779.

La ermita es una edificación sencilla, de mampuesto, en la que solamente se usa la piedra tallada para el arco de medio punto de la entrada y en alguna esquina o ventana. Tenía tres tramos, cada uno de los cuales estaba cubierto con una bóveda decorada yesería.


La ermita en los años 60

En la actualidad

En 1830 se trasladó la imagen de la Virgen de los Desamparados desde la ermita que había en el paraje “La Virgen de Arriba”. Todos los años, en el segundo domingo de septiembre, se celebra una romería nocturna a la ermita y en la plaza arde una gran hoguera durante la vela. En 1995, de los tres cuerpos que aun quedaban se quitó el de la derecha y se corrió la puerta de entrada frente a los paseos de la Chopera y también desapareció la espadaña. (Calle)