Tradición oral

Unida inseparablemente a la fiesta de Santa Quiteria, existe en el barrio de San Gil una importante tradición oral que pasa de padres a hijos de generación en generación. Una tradición oral que presenta una base fija ya establecida, son las loas, gozos, canciones, coplillas y vivas.


+ Loas

La loa es un subgénero del teatro breve. Más tarde, debido a la influencia del entremés, su estructura se hace más compleja, gracias al diálogo (loa entremesada), la polimetría, la música y la vestimenta. Su función también evolucionará y se empleará frecuentemente para preparar los ánimos de los oyentes de la obra teatral y la reciban con buenos ojos o para explicar algunas cosas intrincadas que pudiera tener de difícil comprensión.

Se pueden distinguir cinco tipos de loas: loa sacramental, se representaba antes de los autos y de contenido alegórico y teológico; loa religiosa; loa para fiestas reales; loa de encargo para fiestas de carácter familiar y loa de presentación de compañías.

Las loas que conserva y representa el barrio de San Gil son de tipo religioso y tienen como centro la alabanza de su patrona, Santa Quiteria. Estas composiciones, han ido transformándose a lo largo del tiempo, desapareciendo unas y apareciendo otras nuevas que se adaptaban en cada caso al momento en que fueron escritas.


Copia manuscrita del siglo XIX de la Loa de Los Valencianos


Loa de los Lusitanos. Revista Estampa, 7 de mayo de 1929


Danzantes y componentes de la loa de las Nueve Hermanas (años 50)


Loa de las Cautivas. 2005


Loa de las Aldeanas. 2006



Estas obras, se transmitían de padres a hijos a través de hojas manuscritas, a diferencia de los gozos que, casi siempre, eran impresos. Esto supone que a lo largo de los años se ha perdido una buena parte de estas composiciones más antiguas, perviviendo, no obstante en la actualidad diez de ellas. Son las loas de Las nueve Hermanas, Los Volantes, Las Cautivas, La Lila, Los Saludadores, Los Valencianos, Los Niños de Escuela, Las Aldeanas, Los pastores, y Las Gitanillas.



ANÁLISIS Y ESTUDIO DE LAS LOAS

Loa de los Saludadores

La función principal de una loa es su pragmatismo, esto es, su representación dramática y, en consecuencia, su contenido, ha de ser práctico, debe servir para algo, algo, que casi siempre es la transmisión de mensajes didácticos, bien sea de tipo moral, ético, religioso o, como en el caso que vamos a ver, de salud pública.

Entre las características más importantes, que podemos reconocer claramente en nuestro corpus de loas, pueden destacarse la brevedad, la comunicación directa, el ya citado pragmatismo, en algunos casos la comicidad y todo ello con un lenguaje sencillo, directo, popular, a veces hasta vulgar, típicos de la narrativa oral en la que tiene su origen. Al fin y al cabo se trata de establecer una comunicación entre el público y los actores de la loa y ésta no podría ser de otra manera ya que si no fuera así el mensaje sería ininteligible para los que escuchan.

La Loa de los Saludadores es una de las obras de este tipo conservadas hasta hoy en el barrio de San Gil. Se compone de 223 versos que declaman tres personajes: el alcalde, el saludador primero y el saludador segundo, aunque en la representación están presentes un total de nueve participantes (el alcalde y ocho saludadores). Su desarrollo, presenta una sencilla estructura elemental en la que pueden diferenciarse tres partes: En la primera (con seriedad y sin ninguna concesión a la broma) se hace la presentación de los actores que intervienen (primero el alcalde y después los saludadores); en la segunda, se desarrolla la farsa o parodia para concluir en la tercera con la declamación, por todos asistentes (actores y público) de los vítores a Santa Quiteria y al barrio de San Gil.


Santa Quiteria en una aleluya de santos. Barcelona finales del siglo XIX

Su argumento es simple. Un grupo de saludadores llegan al barrio en los días de la fiesta de su patrona, Santa Quiteria. Se presentan ante el alcalde, somos saludadores / que Dios nos ha dispensado / la gracia para curar / del mal de la rabia el contagio (…)  la gracia de nuestro soplo / solamente hace milagros (…) los animales amarrados / nos presentan, y de un soplo / se vuelven corderos mansos … quien, tras sus reflexiones iniciales sobre el peso y los sin sabores del cargo y escuchar la larga disertación de los saludadores les pide los pases y pasaportes / que están bien autorizados / además el ramo de industria / en la que estáis ocupados ya que dice, jugando con el doble sentido de las palabras, pues si decís que sopláis / también sopláis los cuartos acreditando si es preciso / que tengáis ya pagada / la matrícula o subsidio. Ante la respuesta negativa del primer saludador Pasaporte no traemos / matrícula no pagamos / ni por tales documentos / nadie nos ha preguntado se inicia una pequeña disputa que va subiendo de tono y en la que interviene un segundo saludador quien, en forma de chufla, dice que el alcalde rabia (en este caso se juega con el doble sentido de la palabra rabia (enfermedad de transmisión animal) por rabia (actitud más o menos violenta ante una situación); este equívoco es la anécdota que da pie a los saludadores para proyectar sobre el pobre alcalde sus artes de curanderismo. El alcalde duda y se pregunta si será verdad que está rabioso y accede a ser saludado, o soplado, llevándose  a cabo, a continuación su característico ritual, de rodillas ante la cruz.  Tras el último juramento del alcalde el saludador remata su ritual con el soplo característico Pues viéndose tan contrito / y creyendo los misterios / trabaros (¿) este soplito aunque la parodia continúa aún con la pregunta del segundo saludador: ¿Hola amiguito! ¿Qué tal / ha sentado la medicina? El alcalde da gracias por la cura y comienza la alabanza a Santa Quiteria que culmina con los vítores de todos a la santa.

Como puede verse, se trata de la representación de una parodia que proyecta su burla  en una doble dirección, por un lado, hacia  la figura de la autoridad: el alcalde, sobre el que se realiza el ritual de curanderismo, y por otro, el principal, hacia el propio oficio de los saludadores poniéndolos en evidencia y tratándoles como unos simples embaucadores.

En consecuencia, el mensaje didáctico derivado de esta parodia y transmitido al público del barrio es claro: no hay que dejarse embaucar por los saludadores y prevenirse contra ellos.

Pero, ¿quiénes eran y a qué se dedicaban los saludadores?

Etimológicamente, la palabra saludador proviene del latín salutator – oris : aquel que restaura la salud. Y en eso consistía su oficio: sanar, supuestamente, a los afectados por la enfermedad de la rabia o hidrofobia, ya fueran personas o animales, empleando para ello su aliento y su saliva, como bien indican los saludadores de  nuestra loa.  Santa Quiteria es, desde tiempos muy antiguos, la abogada contra la rabia y en consecuencia, estos peculiares personajes estaban estrechamente vinculados a ella y a Santa Catalina.


Representación de Santa Quiteria en un pliego de cordel del siglo XIX

Este don especial para curar la rabia lo adquirían por poseer alguna característica tan peregrina como ser el séptimo hijo, varón o hembra de un matrimonio si sus hermanos anteriores fueran del mismo sexo; haber nacido en Jueves Santo, Viernes Santo, Nochebuena o el día de la Encarnación; haber llorado en el vientre de su madre y que esta lo hubiese oído, pero no lo hubiera revelado a nadie antes de su nacimiento ser el mayor de dos hermanos gemelos, entre otras muchas de esta misma índole.

Además de creerse poseedores de la virtud de curar con su aliento y saliva también lo eran de resistir impunemente la acción del fuego sobre su cuerpo. Para poder ejercer su oficio, los saludadores debían ser examinados por los obispos en sus diócesis, el Tribunal dela Inquisición, o las autoridades municipales, quienes les proporcionaban una licencia (su presencia en cualquier lugar ejerciendo sin la licencia podía dar lugar a la excomunión o al pago de una fuerte multa),

Algunos de ellos fueron condenados por la Inquisición por carecer de licencia o tenerla falsificada y otros, que empleaban en sus ceremonias oraciones cristianas, presignaciones, estampas religiosas, etc., fueron perseguidos y castigados por dedicarse también a la hechicería, como sucedió en Aragón.

Los saludadores estuvieron, en general, socialmente bien considerados y muchos de ellos gozaron de gran prestigio por su gracia para curar la rabia como Catalina de Cardona, famosa saludadora al servicio de Felipe II y de las personas de la nobleza.

De su existencia por toda la geografía española se tiene constancia, al menos, desde finales del siglo XV, manteniéndose vigentes durante siglos como un peculiar oficio, aceptado, reconocido hasta mediados del siglo XVIII cuando se les prohibió ejercer sus actividades dada la gran cantidad de farsantes y pícaros que había entre ellos y, fundamentalmente, a partir de mediados del XIX con el descubrimiento del virus rábico por Pasteur; pese a ello, la actividad de los saludadores se prologaría hasta bien entrado el siglo XX,  como quedaba reflejado en las denuncias que contra ellos y otros curanderos publicaban en 1907 la prensa de varias provincias (Soria, Madrid, Burgos).


Antiguo grabado de Santa Quiteria incluido en una novena a la Santa publicada en Soria en 1902

No hay duda de que entre los saludadores hubo muchos embaucadores y farsantes, pero también otros que supieron curar la rabia y otras enfermedades relacionadas, sobre todo los que además de soplar y untar con su saliva, emplearon el alcohol, el vino o ciertas hierbas para limpiar y desinfectar las heridas.

Como una pervivencia hasta tiempos muy recientes de este saber popular estuvo en el barrio la TIA ANITA que vivió en la calle del Ranero hasta su muerte, a principios de los años sesenta, y tenía la facultad de curar “el aire” y el “mal de asiento” .Para el primero, no hacía falta ni que estuviera el enfermo, bastaba con llevarla unos cabellos; ella procedía a realizar “el rezo”, o como se decía “rezaba” y a continuación echaba unas gotas de aceite en una taza u otro recipiente, si estas se extendían era que “tenía aire” y sino que no lo tenía, mientras realizaba cruces en el aire con su mano sobre ella. Para el mal de asiento sobaba la tripa del enfermo echándole un fuerte soplido de aire con anís mientras le rezaba. La tía Anita era muy conocida y apreciada por todos los vecinos y a ella acudían para aliviar sus males, incluso gentes de los pueblos cercanos.

En cuanto a la cronología de esta obra, todo parece indicarnos que no podría remontarse más allá de mediados del siglo XVIII cuando queda prohibida la actividad de los saludadores y se comienza a prevenir al pueblo contra ellos, siendo, posiblemente, en este contexto en que se escribiera esta loa para los vecinos del barrio. Por lo que se refiere a su autoría, quizá habría que pensar, de nuevo, en algún clérigo optense de los encargados de velar en el antiguo régimen por la moral, las buenas costumbres y la instrucción, aunque también me gustaría pensar en que pudo ser compuesta por algún ilustrado que al albur de las nuevas ideas dela Ilustración, poniendo la razón sobre la superstición y superchería, tratara de imbuir estas ideas en las gentes del barrio.


+ Gozos

Los gozos son himnos religiosos compuestos principalmente en honor de la Virgen y de los santos. Por extensión, la misma denominación gozos hace referencia también al impreso en el que tradicionalmente se imprimen. Hoy día, estos himnos forman parte del cancionero popular religioso de muchas regiones españolas, siendo en Cataluña y Aragón donde se hallan con mayor profusión. La forma poética del texto se fijó ya en el siglo XV y ha sobrevivido hasta nuestros días. Generalmente se componen de estrofas de ocho versos octosílabos exceptuando la primera y última que acostumbra a ser de cuatro versos. El número de estrofas es variable, lo más habitual es que tengan nueve estrofas y raramente exceden de las quince.

El contenido de estos himnos es casi siempre laudatorio y rogativo. Las alabanzas a la advocación titular del himno ocupan por lo general la mayor parte del texto y en ellas el elemento hagiográfico juega siempre un papel relevante. El carácter rogativo se manifiesta en las estrofas finales de la composición en las que se formulan ruegos tanto de tipo espiritual como terrenal, siendo en este último caso muy frecuentes las que hacen alusión a la salud corporal. Un gran número de estos himnos contienen asimismo referencias de tipo local relacionadas con el lugar donde se cantan.

La componente musical de los gozos es por regla general muy sencilla. La frase melódica es corta y se va repitiendo.

Los autores de estos himnos, pertenecientes generalmente al ámbito de la clerecía, los componen por propia iniciativa, o por encargo de las jerarquías eclesiásticas o de las hermandades religiosas.

Los gozos impresos más antiguos datan del siglo XVI. Por regla general se estampan en una hoja suelta en formato folio, generalmente a una tinta. La estampación es vertical y a una sola cara. En la parte superior de la hoja se halla la ilustración que hace referencia a la titularidad del himno. La parte central del folleto está ocupado por el texto distribuido en dos o tres columnas. La hoja contiene además diferentes elementos ornamentales tales como la orla, el corondel y los típicos motivos que flanquean la ilustración principal.

Los gozos son cantados sobre todo en los actos religiosos relacionados con la advocación a la que están dedicados (fiesta anual, novenas, petición de ayuda en casos de necesidad, etc.)


GOZOS DE SANTA QUITERIA VIGEN Y MARTIR
Patrona del barrio de San Gil de la ciudad de Huete.

Dios te hizo santa y sabia
Virgen mártir prodigiosa;
Líbranos del mal de rabia
Santa Quiteria gloriosa

Apenas a luz saliste,
Cuando tu madre inhumana
Con otras tus ocho hermanas
Condenada a morir fuiste;
Sila del decreto triste
Os liberó generosa.
Líbranos etc.

Esta clemente partera
Nueve hermanas os buscó,
Y el bautismo administró
Por S. Abdon placentera:
Como que cristiana era
Se os mostró tan piadosa.
  Líbranos etc.

Protector fue S. Abdon
Vuestro de noche y de día,
Hasta que la tiranía
Declaró persecución;
Se afligió su corazón,
Y el tuyo en gozo rebosa.
  Líbranos etc.

Cual malhechoras atadas
Sin compasión y sin ley,
Os llevaron ante el rey
Para ser sacrificadas;
Pero tu las alentabas
A padecer valerosa.
  Líbranos etc.

Un ángel os libertó
Del furor de vuestro padre,
Como del de vuestra madre
Por Sila, el Dios que os formó
A los montes le llevó
Para hacerte prodigiosa.
  Líbranos etc.

Con valor y con denuedo
Predicabas sin cesar:
Tu ciencia llegó a asombrar
A los montes de Toledo
Clamando, el divino dedo
Os ha hecho portentosa.
  Líbranos etc.

El mismo que te dio muerte
Al ver tu cabeza
Se convirtió con presteza
Y de mártir tuvo suerte:
Se cuello entregó muye fuerte
Mirándote valerosa.
  Líbranos etc.

Desde los montes viniste
En tu imagen milagrosa,
Por devoción fervorosa
A este barrio elegiste
Para ampararle, y quisiste
ser patrona milagrosa.
  Líbranos etc.

Por devoción y fervor
De este barrio de S. Gil,
Nos dispensas gracias mil
Con abundancia y primor;
Gracias damos al señor
Porque os hizo porten tosas.
  Líbranos etc.

Al joven, niño y anciano,
Viuda, casada y doncella,
Dispensas Quiteria bella
Gracias con pródiga mano;
El niño te aclama ufano
Todo el barrio milagrosa.
  Líbranos etc.

Fue tu fe tan sublimada
en medio del gentilismo,
que venciste con heroísmo
al verte ya amenazada
de tu padre, y entregada
A un tirano por esposa.
  Líbranos etc.

Con tu esperanza alentaste
y firmeza más que humana
la timidez de ocho hermanas
que en la fe tu sustentaste.
Al dulce esposo juntaste
Siendo siempre victoriosa.
  Líbranos etc.

Tu corazón abrasado
en llamas de caridad,
sacrificas tierna edad
en las aras de tu amado;
con amor tan elevado
Te apellida por esposa.
  Líbranos etc.

De la religión el celo
al combate conduce,
y Germano se reduce
de idólatra, con anhelo
al culto pío y desvelo
Por la fe más prodigiosa.
  Líbranos etc.

Con singular fortaleza
los peligros arriesgando,
y en placeres sí mudando
del martirio la dureza,
del verdugo la fiereza
Más te fue dulce y sabrosa.
  Líbranos etc.

La paciencia y sufrimiento
de cruel persecución,
en borrasca de aflicción
te dio el favor y el aliento
para sufrir con contento
Pena la más rigurosa.
  Líbranos etc.

La garganta más florida
segó el afilado acero,
y tu padre muy severo
te dio la muerte y la vida:
esta acción por fementida
Tuvo visos de alevosa.
  Líbranos etc.

Del mal de rabia quisistes
amparar al pecador,
y al que te amó a Dios con fervor
tantos favores hicistes,
que siempre su amparo fuistes
En su vida tormentosas.
  Líbranos etc.

Del que amparas con égida
por humilde y religioso,
se ahuyenta el perro rabioso
sin causar ninguna herida:
y si le muerde, la vida
Tu le salvas generosa .
  Líbranos etc.

Danos Quiteria consuelo
en este mar borrascoso,
y pide a tu amante esposo
nos de morada en el cielo;
en el trance de la muerte
Se con nosotros piadosa.
  Líbranos etc.


+ Canciones y coplillas

La estructura formal de la loa está compuesta por un texto recitativo y, en muchos de los casos, también por una canción y danza. Algunas de ellas son:

LOA DE “LA LILA”

A babor, a estribor iza iza,
a babor, a estribor iza vela
estribor iza vela
que las naves no se irán a pique
si las rige la hermosa Quiteria,
la hermosa Quiteria.

Tempestades y borrascas,
ya no nos asustarán,
Tempestades y borrascas,
ya no nos asustarán,
que Quiteria con sus ruegos
a Dios pidiéndole está.
pidiéndole está. pidiéndole está.
  A babor, a estribor iza iza,…

Navios y bergantines
ya podéis daros al mar
Navios y bergantines
ya podéis daros al mar
que con la mártir Quiteria
el puerto seguro está.
seguro está, seguro está.
  A babor, a estribor iza iza,…

Estos marinos humildes
todo lo ofrecieron ya
Estos marinos humildes
todo lo ofrecieron ya,
piden por todos salud
y la patria celestial
la patria celestial, la patria celestial
  A babor, a estribor iza iza,…

Estos pobres navegantes
aquí postrados de hinojos,
Estos pobres navegantes
aquí postrados de hinojos,
se despiden ya de tí
con lágrimas en los ojos
lágrimas en los ojos, en los ojos
  A babor, a estribor iza iza,…


Nuestro comercio por mar
aumento siempre tendrá,
Nuestro comercio por mar
aumento siempre tendrá,
pidiéndole a Dios de veras
que esperándonos está
esperándonos está, esperándonos está
  A babor, a estribor iza iza,…

(Transcripción de la copia realizada por Pedro Martínez fechada en
Huete a 19 de abril de 1.932)


LOA DE “LOS NIÑOS DE ESCUELA”

Niños de la infancia,
Sigamos sus huellas
Que arrojan estrellas de luz celestial
Que arrojan estrellas de luz celestial.

Eres ángel venturoso
de nuestra angustiada Iberia
la infancia os pide Quiteria
tu dulce y santo vivir.
  Niños de la infancia,…

Los ángeles del cielo
te cantan, Quiteria mía
y nosotros desde el suelo
te adoramos a porfía.
  Niños de la infancia,…

A los niños de la escuela
eres tú quien nos consuela
eres tú quien nos consuela
Amante y en este día.
  Niños de la infancia,…

(Transcripción de Pedro Martínez)


LOA DE “LAS ALDEANAS”

Vamos todos a porfía
A celebrar nuestra Santa
Que dividió su garganta
El acero en este día.

Las aldeanas venimos
de San Gil al santuario
y a la Santa le pedimos
por todo este vecindario.
  Vamos todos a porfía…

De la Iberia sois brillante
sois Quiteria de San Gil
de este barrio la Patrona
amante rogad por mí.
  Vamos todos a porfía…

(Transcripción de Pedro Martínez)


LOA DE “LAS GITANILLAS”

Ahora padres monjinos, nos despedimos nos despedimos
con todas mis hermanas y bailes finos y bailes finos.
Malaya el hombre que finos tiene que con su esencia de pena muere
hay hay hay hay no puedo vivir, sin mi gitanilla esto es morir.
Gitana de mi vida donde has estao, donde has estao
que por mas que te busco no te encontrao, no te encontrao
Sin mi gitana donde estará, si estara sola, si lo que hará
hay hay hay hay no puedo vivir sin mi gitanilla, esto es morir.


VIVA QUITERIA LA SANTA (Motete)

Viva Quiteria la Santa que al acero su garganta
ofreció por conseguir, gloria eterna y alabanza (bis).

Virgen de grande virtud,
mártir de valor constante,
esposa fiel de Jesús,
quién tan bella como tú,
quién tan dulce y tan amante,
quién tan dulce y tan amante.
Viva Quiteria…

Del mal de rabia abogada
siempre atiendes al doliente
si con fe eres invocada.
Así debe ser amada
la que tal gracia consiente,
la que tal gracia consiente.
Viva Quiteria…

De vuestro cuerpo sagrado
tomamos reliquia al fin
y por ello se ha logrado
el fervor tan celebrado
de este barrio de San Gil,
de este barrio de San GIl.
Viva Quiteria…
(Dictadas por Quiteria Cézar Corpa)



Cuadro hecho a plumilla por Segundo Quintero en 1984

En galopeos y galopeillos son habitualmente cantadas coplillas reiterativas como las siguientes:


Corre, corre, que te pillo
corre, corre que te mato,
corre, corre, que te pillo,
que te saco los zapatos.

Cuando yo era chiquitito
mi abuela me enseñó a mí
a decir ¡Viva Quiteria!
la del barrio de San Gil.
  Corre, corre, que te pillo…

Santa Quiteria bendita
una clueca tengo echá
que me saque doce pollos
y un gallo para cantar.
  Corre, corre, que te pillo…

Hermosa Santa Quiteria
la del barrio de San Gil
danos agua para el caño
y aceite para el candil.
  Corre, corre, que te pillo…

Santa Quiteria bendita
la del barrio de San Gil
danos agua para que haya trigo
y se llene el almudí.
  Corre, corre, que te pillo…

(Transcripción de Pedro Martínez)


Alegraros muchachos que ya nos llega,
el 22 de Mayo Santa Quiteria.
Alegraros muchachos que ya ha llegado
el 22 de Mayo ya se ha pasado.


Tres cosas tiene mi barrio
Que no las tiene Madrid:
Calle Nueva, la Chopera
Y la ermita de San Gil.


Otro tipo de canciones son las que acompañan a las danzas, como la de “paloteos”. El verdadero texto de la canción varía según el grupo de danzantes de cada año teniendo cada uno una versión diferente siendo así muy dificil saber el texto original a ciencia cierta. Este es un ejemplo del mismo:


-Tres, tres, tres árboles donde se lavan sus blancos pies,
tres arbolitos tres, donde el agua se derrama,
donde Catalina y Juana se lavan sus blancos pies.
Tres, tres, tres árboles donde se lavan sus blancos pies.

-Te has de menear Mariquita de meneses te has de menear si no me das la moza
si no me das la moza porque no la trato bien juro de tal, juro de cual
si no me la das por bien, me la has de dar por mal,
Te has de menear Mariquita de meneses te has de menear si no me das la moza .

-Piedras al rio, piedras al agua si el señor cura me convidara,
si el cura me convidara a magrillas de tocino,
yo le convidara a él a sacar piedras del río.
Piedras al rio piedras al agua si el señor cura me convidara.

-Juntémonos todos de aquí para allí echemos a suertes hermanos a venir,
la iglesia de la marmota, no la quieren levantar,
porque no tienen dinero ni el cura ni el sacristán,
Juntémonos todos de aquí para allí echemos a suertes hermanos a venir.


+ Vivas

Otra de las manifestaciones de la tradición oral en el barrio de San Gil son los VIVAS. Exclamaciones de alabanza y júbilo dedicadas a Santa Quiteria a lo largo del recorrido de la procesión por las calles del barrio, como expresión del fervor religioso hacia ella. Y, aunque hay una base más o menos fijada, el repertorio es amplísimo, derivado de la imaginación y capacidad de expresión de cada una de las personas que las lanza.

Algunos de ellos son:

¡Viva el barrio de San Gil!
¡Viva el espejo de los quiterios!
¡Viva el lucero del alba!
¡Viva el manantial de alegría inagotable!
¡Viva el mantantial de agua pura!
¡Viva el orgullo de los quiterios!
¡Viva el orgullo del barrio de San Gil!
¡Viva el pétalo de rosa fina!
¡Viva el sol de nuestra Iberia!
¡Viva esa blanca azucena!
¡Viva esa blanca paloma!
¡Viva esa cara bonita!
¡Viva esa estrella brillante!
¡Viva esa flor que nunca se marchita!
¡Viva esa flor sin espinas!
¡Viva esa gran fortaleza!
¡Viva esa hermosa heroína!
¡Viva esa hermosa virtud!
¡Viva esa refulgente belleza!
¡Viva esa rosa de espinas!
¡Viva ese jardín florido!
¡Viva ese lirio de pureza!
¡Viva ese manantial de amor!
¡Viva ese pedazo de cielo!
¡Viva ese primoroso jazmin!
¡Viva la abogada de la hidrofobia!
¡Viva la abogada de la rabia!
¡Viva la angélica española!
¡Viva la dulce gallega!
¡Viva la esposa de Cristo!
¡Viva la esposa inmaculada!
¡Viva la estrella de la mañana!
¡Viva la flor de las flores!
¡Viva la guardesa de San Gil!
¡Viva la hermosura de la Pascua!
¡Viva la hermosura de los quiterios!
¡Viva la hermosura de San Gil!
¡Viva la hija de Calsia!
¡Viva la hija de Catelio!
¡Viva la ilusión de mi vida!
¡Viva la inocencia celestial!
¡Viva la maravilla de Dios!
¡Viva la mártir de Cristo!
¡Viva la mártir gloriosa!
¡Viva la mártir Quiteria!
¡Viva la mujer fuerte!
¡Viva la palma de la castidad!
¡Viva la paloma de San Gil!
¡Viva la princesa del barrio de San Gil!
¡Viva la pura doncella!
¡Viva la que predicó en los Montes de Toledo!
¡Viva la reina de la humildad!
¡Viva la reina de los ángeles!
¡Viva la reina de los quiterios!
¡Viva la reina del cielo!
¡Viva la rosa de Jericó!
¡Viva la rosa que nunca se marchita!
¡Viva la Santa que predicó en los montes de Toledo!
¡Viva la sin par Quiteria!
¡Viva la valerosa heroína!
¡Viva la vencedora española!
¡Viva la Virgen y Mártir!
¡Viva los quiterios ausentes!
¡Viva los quiterios de corazón!
¡Viva los quiterios difuntos!
¡Viva mi dulce gallega!
¡Viva mi quiteria amada!
¡Viva nuestra adorada Santa!
¡Viva nuestra alegría!
¡Viva nuestra fecunda caridad!
¡Viva nuestra ilusión!
¡Viva nuestra patrona!
¡Viva nuestra protectora constante!
¡Viva nuestra queridísima Santa!
¡Viva nuestra Santa!
¡Viva nuestra soberana augusta!
¡Viva nuestro barrio!
¡Viva Santa Quiteria!
¡Viva todos los quiterios!
¡Viva todos sus devotos!
¡Viva todos sus moradores!
¡Viva el barrio de San Gil!
¡Viva el espejo de los quiterios!
¡Viva el lucero del alba!
¡Viva el manantial de alegría inagotable!
¡Viva el mantantial de agua pura!
¡Viva el orgullo de los quiterios!
¡Viva el orgullo del barrio de San Gil!
¡Viva el pétalo de rosa fina!
¡Viva el sol de nuestra Iberia!
¡Viva esa blanca azucena!
¡Viva esa blanca paloma!
¡Viva esa cara bonita!
¡Viva esa estrella brillante!
¡Viva esa flor que nunca se marchita!
¡Viva esa flor sin espinas!
¡Viva esa gran fortaleza!
¡Viva esa hermosa heroína!
¡Viva esa hermosa virtud!
¡Viva esa refulgente belleza!
¡Viva esa rosa de espinas!
¡Viva ese jardín florido!
¡Viva ese lirio de pureza!
¡Viva ese manantial de amor!
¡Viva ese pedazo de cielo!
¡Viva ese primoroso jazmin!
¡Viva la abogada de la hidrofobia!
¡Viva la abogada de la rabia!
¡Viva la angélica española!
¡Viva la dulce gallega!
¡Viva la esposa de Cristo!
¡Viva la esposa inmaculada!
¡Viva la estrella de la mañana!
¡Viva la flor de las flores!
¡Viva la guardesa de San Gil!
¡Viva la hermosura de la Pascua!
¡Viva la hermosura de los quiterios!
¡Viva la hermosura de San Gil!
¡Viva la hija de Calsia!
¡Viva la hija de Catelio!
¡Viva la ilusión de mi vida!
¡Viva la inocencia celestial!
¡Viva la maravilla de Dios!
¡Viva la mártir de Cristo!
¡Viva la mártir gloriosa!
¡Viva la mártir Quiteria!
¡Viva la mujer fuerte!
¡Viva la palma de la castidad!
¡Viva la paloma de San Gil!
¡Viva la princesa del barrio de San Gil!
¡Viva la pura doncella!
¡Viva la que predicó en los Montes de Toledo!
¡Viva la reina de la humildad!
¡Viva la reina de los ángeles!
¡Viva la reina de los quiterios!
¡Viva la reina del cielo!
¡Viva la rosa de Jericó!
¡Viva la rosa que nunca se marchita!
¡Viva la Santa que predicó en los montes de Toledo!
¡Viva la sin par Quiteria!
¡Viva la valerosa heroína!
¡Viva la vencedora española!
¡Viva la Virgen y Mártir!
¡Viva los quiterios ausentes!
¡Viva los quiterios de corazón!
¡Viva los quiterios difuntos!
¡Viva mi dulce gallega!
¡Viva mi quiteria amada!
¡Viva nuestra adorada Santa!
¡Viva nuestra alegría!
¡Viva nuestra fecunda caridad!
¡Viva nuestra ilusión!
¡Viva nuestra patrona!
¡Viva nuestra protectora constante!
¡Viva nuestra queridísima Santa!
¡Viva nuestra Santa!
¡Viva nuestra soberana augusta!
¡Viva nuestro barrio!
¡Viva Santa Quiteria!
¡Viva todos los quiterios!
¡Viva todos sus devotos!
¡Viva todos sus moradores!