La fiesta en el recuerdo

Crónicas y reseñas periodísticas de las fiestas de Santa Quiteria.

A lo largo del siglo XX, fueron publicándose, principalmente en los periódicos provinciales, crónicas, artículos o simples notas sobre las fiestas de Santa Quiteria celebradas en el barrio de San Gil; muy abundantes y diversas en las primeras décadas, para desaparecer casi por completo en las décadas posteriores a Guerra Civil y volver a encontrarlas nuevamente al final de los años setenta hasta nuestros días.

A través de ellas, podemos conocer cómo fueron estas antiguas fiestas, cuáles fueron las bandas de música que las acompañaron, que peculiaridades tenían o los nombres de la gentes del barrio de cada momento. Junto a los textos, se han colocado algunas fotografías históricas de aquellos años que ayudarán a su mejor evocación.

La primera crónica que conocemos se publicaba en la página dos del número 31 de EL DIA DE CUENCA, de 1 de junio de 1915:

Con un tiempo espléndido y hermoso se celebró en esta ciudad los días 22 y 23 la conmemoración de Santa Quiteria, patrona del barrio de San Gil.

No obstante las circunstancias poco favorables por que atravesamos, se ha celebrado su fiesta con el fausto y pomposidad que le distingue, haciendo más ostensible de este modo el frenético entusiasmo que para la virgen y mártir abrigan sus adictos, a quienes todo parece poco cuando se trata de honrar la memoria de su Patrona.

Como el año anterior, hemos tenido la suerte (porque así se puede llamar) de que contribuyera a dar mayor esplendor a la fiesta la muy aplaudida y nunca bastante elogiada banda del Colegio de Guardias Jóvenes de Valdemoro, que bajo la dirección de su dignísimo director D. Ildefonso Moreno-Carrillo, interpretó con acierto insuperable las obras escogidas de su brillante repertorio. No menos digna de alabanza ha sido la conducta del bizarro y pundonoroso primer teniente D. Joaquín Bosch, ilustrado profesor de dicho colegio y encargado de la banda, que ha sabido granjearse el cariño de cuantos le hemos tratado.

La función religiosa estuvo a cargo del muy ilustrado teólogo y lingüista D. Cipriano Cañas, al que, si siempre se le ha aplaudido con entusiasmo como orador sagrado, rayó el delirio al concluir de cantar las glorias de la Santa.

En la Chopera se bailó ambas tardes, habiendo una animación gradísima puesto que la amenidad del sitio invitaba a su asistencia.

También en casa del muy amable registrador de la Propiedad D. José Novel, se celebraron algunos bailes en obsequio al elemento juvenil y en los que demostraron sus bellísimas hijas María y Ascensión sus especiales dotes musicales en el piano. Se vieron honrados con la asistencia de todo el bello sexo, verdadero dechado de hermosura y elegancia.


Uno de sus paseos

* * *

A nuestra Santa Quiteria

Poesía

Ya llegó de la fiesta el suspirado día

Que en la ciudad de Huete, el barrio de San Gil

Dedica a su patrona la Mártir, que ofrecía

Ante su fe, su sangre con ánimo viril.

Cohetes voladores escalan lo infinito

Hendiendo trepadores el firmamento azul,

Y cruzando las nubes como un aerolito

Rasgan su ténue velo de transparente tul;

Las músicas entonan sus ecos melodiosos,

Agitan las campanas sus lenguas de metal,

Resuenan de entusiasmo los ecos clamorosos

Que repercute el valle en un eco gradual.

El campo, revestido de sus preciosas galas,

De pintoresca alfombra le ofrece su verdor;

Las flores sus colores, los pájaros sus alas

Y sus dulces gorjeos el pardo ruiseñor.

Magnífica, esplendente, la procesión avanza;

Augusta y refulgente, de plácido mirar,

La imagen se destaca, como si la esperanza

Del pueblo en su mirada quisiera retratar.

Y lloran los ancianos evocando memorias

De esperanzas perdidas o de felicidad;

Y los jóvenes cantan esperanzando glorias,

Y algunos , tal vez, sueñan con la inmortalidad.

La virgen pudorosa sueña castos amorosos;

El pecador espera de su faltas perdón;

El artista, trabajo; frutos los labradores;

Suplicándole todos su santa intercesión.

Y tras larga carrera, rendidos, jadeantes,

De aclamar a la Santa, de correr y danzar,

La voz enronquecida, los pechos palpitantes,

La imagen venerada devuelven a su altar.

Y un esfuerzo supremo, de su templo en la puerta,

Quieren por despedida hacer en su loor,

Y danzando y gritando, en confusión revuelta,

Parecen sus acentos lamentos de estertor.

Adriano Teruel

(Huete, 22 de mayo de 1915)

De 1917 es la extensa crónica (fechada el 25 de mayo) que El Duendecillo de Huete enviaba a EL DIA DE CUENCA y se publicaba en la página 2 del número 134 de 30 de mayo Crónicas optenses Santa Quiteria

Dedicada a los fervorosos quiterios D. Formerio Montoya y su digna esposa doña María del Río, en homenaje de respetuoso afecto.

Describir con toda la fuerza sugestiva, con toda la intensa y radiante brillantez que su solemne grandeza brinda la hermosa fiesta tradicional que aquí se celebra en honor de la excelsa Patrona del barrio de San Gil, la venerada Virgen, la idolatrada Mártir Santa Quiteria, tarea sería harto facilísima para plumas más expertas, más bruñidas que mi torpe y tosca pluma.

Quiero dejar consignado, en primer lugar, que el veterano quiterio D. Mariano Urrea –que es quien suele encargarse de los menesteres filarmónicos- permitiose el lujo de gastar a sus correligionarios una de esas bromas que dan patente de gran humorista a cualquiera que no esté ya acreditado como él lo está.

¿Con que no podía venir la admirable banda de Guardias Jóvenes, eh…? ¿Pero acaso ignoran los quiterios que casi todos los profesores de esa banda –y son nada menos que 34, dirigidos con una competencia, con una maestría insuperable por el amabilísimo músico mayor D. Ildefonso Moreno-Carrillo- son ya casi tan quiterios como ellos mismos? Los Guardias Jóvenes están abonados a venir a Huete y a convivir con nosotros en los obligados días de asueto que preceden y siguen al en que se conmemora a Santa Quiteria.

¡Conste de una vez para siempre, y en evitación de “urreadas” futuras!

Un tiempo primaveral ha presidido, como excelsa bendición, los días dedicados al culto externo de la venerada efigie de la Mártir, de la bellísima entre las bellas, de la heróica Virgen Santa Quiteria, de la “Rosa de Jericó”, como la popular fantasía la apellida también.

La víspera por la tarde llegó la aludida banda de música de Guardias Jóvenes de Valdemoro, que desde hace ya cuatro años viene a amenizar las fiestas y a alegrar con sus notas sonoras el vivir tranquilo de este vecindario.

Se le tributó un magnífico recibimiento, siendo todos los músicos aclamados y efusivamente saludados por la comisión organizadora, constituída por los castizos quiterios D. Leandro Cuenca, D. Manuel Ortiz, D. Mariano Urrea, D. José María García, D. Dámaso Montes, D. Gumersindo Rodríguez, D. Eustaquio Calle, Don José Cruces y D. Amadeo Rodríguez, todos y cada uno de los cuales han rivalizado en entusiasmo y ardor para imprimir este año inusitado relieve a las fiestas quiterianas.

El día 22 fue procesionalmente trasladada Santa Quiteria desde su ermita a la iglesia de la Merced, en donde se celebró la solemne Misa de ritual, cantada magistralmente por la música de Capilla de la Catedral de Cuenca contratada al efecto.

Ocupó después la sagrada cátedra el virtuoso y culto sacerdote Dr. D. Cipriano Moya, que pronunció una oración conmovedora haciendo el panegírico de Santa Quiteria con la elocuencia y erudición que le son peculiares.

Lamento profundamente no disponer de espacio para hacer una acabada síntesis del luminoso discurso del Dr. Moya que fue felicitadísimo por su admirable discurso, felicitaciones a las que uno la mía sincera.

Reanudose después la procesión siguiendo el itinerario de costumbre hasta depositar de nuevo la imagen en su ermita.

Durante el trayecto, la banda ejecutó magistralmente una solemne marcha inspiradísima compuesta por el señor Moreno-Carrillo en honor de Santa Quiteria, cumpliendo asi lo prometido el año anterior.

Congregose por la tarde todo el barrio de San Gil en la Chopera, delicioso lugar, sitio paradisiaco de que Huete puede legítimamente ufanarse.

Allí estaba la banda dispuesta a darles música “por todo lo alto” al frente de los cuales y dirigiéndolos con su hábil batuta estaba el cabo D. Cesáreo Bisbal, auxiliar meritísimo del Director.

Ni que decir tiene que las innumerables quiterias y los quiterios incontables que en todas direcciones invadían aquellos hermosos y frescos parajes rindieron -¡como no, si Huete es el país de la danza!- servido tributo a la jocunda diosa Terpsicore, unas veces a los cadenciosos compases de la banda y otras a los sones estridentes y saltarines del tamboril y la dulzaina.

Por la noche repetición filarmónica en la Calle Nueva, que estaba adornada con muy buen gusto y profusamente iluminada. Toda la plana mayor del quiterismo en promiscuidad altamente democrática y simpatiquísima con las clases inferiores, hasta con las más humildes, seguían bailando, bailando con la misma viril resistencia que si entonces comenzaran. Yo, francamente, hallábame maravillado ante tal desbordamiento del espíritu de estos buenos optenses para dar mayor realce a las fiestas organizadas en honor de su idolatrada Patrona Santa Quiteria.


Galopeillo en la puerta de la ermita de San Gil

El día 23 es el más pintorescamente típico.

Vuelven a sacar en procesión a Santa Quiteria, pero con sólo la música de la dulzaina y el tamboril, a cuyos ensoñadores y poéticos sones danzan todos los quiterios hasta los viejecitos, que se sienten remozados en esos días, ante la imagen, formando durante toda la carrera grupos pintorescos, heterogéneos, caprichosos, que se alejan danzando, se aproximan cien veces, mil veces, en oleadas cascabeleras y jubilosas.

Confieso que en mis ya luengos años no he visto en España –y he visitado varias regiones- nada que se parezca a esto.

En estas fiestas han firmado, con el característico danzar ante la imagen, su incondicional culto de la mártir dos forasteros que residen en Huete. Uno de ellos, el más antiguo en la localidad puesto que ya lleva viviendo aquí tres o cuatro años, no ha podido pasar inadvertido para todos.

¿Verdad que todos le visteis?

El fue indiscutiblemente el héroe, porque su actuación sobrepujó todo lo imaginado por los que de su adhesión tenían anticipadas noticias. Muchos, muchísimos sabréis su nombre: pero el cronista no puede resistir la tentación de consignarlo aquí en tributo de imperecedero recuerdo y también para que al interesado le sirva de noble ejecutoria.

Ese simpático joven llámase D. Luis Diez Payá, quiterio hasta la médula por aquilatado y acrisolado convencimiento.

El acto realizado por el Sr. Diez Payá tan espotáneamente, tan fervientemente, tan vibradamente, tan de corazón sentido, le ha valido una ovación estruendosa y el afecto de todo el barrio de San Gil.

¡Quiterios! Lanzad todos conmigo un estridente ¡viva! en su honor.

El segundo forastero que de quiterio se ha revalidado en estas fiestas es mi mejor amigo, “mi entrañable amigo” D. M. Bravo, que hizo también cuanto buenamente pudo por convencer a todos de que él era un quiterio tan de corazón y con tanta fe como otros.

El momento de reintegrar ya definitivamente a su ermita, hasta otro año, a la sagrada imagen, que tiene lugar a las dos de la tarde del 23, a los valientes y vibrantes acordes de la Marcha Real, es realmente conmovedor, de una sublimidad indescriptible. Produce el escalofrío de la más intensa emoción. El cronista no pudo evitar que unas lágrimas furtivas humedecieran sus ojos.

Aquella despedida del pueblo: aquellos infinitos brazos agitándose trémulos palpitantes, tiernos, imploradores, no es mi pluma capaz de describirlos. Es ese un momento que es preciso presenciarlo para comprenderlo en toda su imponencia, en toda su suprema majestuosidad.

Y entre todos los brazos, sobre los brazos, dominando a todos los brazos destacábanse nerviosos, sugestionadores, los brazos interminables del nuevo quiterio don Luis Diez Payá.

Merece también especial mención por su ardoroso entusiasmo el veterano don Tomás Leis.

Ya en su ermita, cantáronle a la Santa varias argentinas voces, coplas populares alusivas.

Después del típico galopeo por todas las calles del barrio, congregáronse otra vez por la noche en la Calle Nueva bailándose a caño libre hasta hora bastante avanzada.

La banda regresó a Valdemoro el 24 por la tarde, dispensándosle una delirante y cariñosa despedida. Pero antes su inteligente director, el amabilísimo D. Ildefonso Moreno-Carrillo –que dicho sea entre paréntesis, ha ofrecido ejecutar aquí el año próximo una composición sobre motivos de la partitura de una zarzuela patriótica de cuya letra son autores D. M. Bravo y D. Fenando Ramos Navarro- quiso obsequiar al pueblo optense con un selectísimo concierto que se verificó en la Plaza.

El programa que se ejcutó bajo la mágica batuta del Sr. Moreno-Carrillo, de un modo insuperable, fue el siguiente:

Alegrías: de J. Lou.- Intermedio del segundo acto de Maruxa de Vives.- Fantasías de Los Cadetes de la Reina, de Luna.- El encanto del vals, valses de Straus.

Huete es plantel envidiable de mujeres guapas. Eso es del conocimiento general en la provincia de Cuenca. Así es que si yo fuera a enumerar una por una a todas las magnetizadoras y elegantes señoritas que embellecieron con su presencia constante las fiestas quiterianas, precisaría doble espacio del que voy a ocupar con esta pálida crónica.

Destacábanse, eso si, las que ostentan los prestigiosos apellidos de Montoya, Gimeno, Covisa, Sirodey, Rodríguez, García del Horno y Contreras.

Las casas de los Bricio, Yastrcembiec, Cruces, González, Valdés, Ripollés, Cuenca, Guijarro, Madero, Gimeno, Leis, de la Cruz, Urrea, Alcázar, Bravo, Gómez Recuenco, Sirodey, Pérez, Hernández, García, Díez, Carrillo, Rodríguez Bonilla y Rodríguez Bores estuvieron dignamente representadas por el sexo fuerte de todas las edades.

Y no va más. Otra vez será algo más extenso.

Durante la década de los años veinte, continuarán publicándose varias notas y crónicas más en los periódicos EL DIA DE CUENCA y LA VOZ DE CUENCA, entre ellas la firmada por Carlo-Mine en la página dos del número 1.115 de 29 de mayo de 1924 del primero de ellos (A) o la firmada por SAN-PER en el número 305 de 21 de mayo de 1928 del segundo (B).

(A)

Las brillantes fiestas religiosas y paganas que el barrio legendario de San Gil, de esta Ciudad, dedica anualmente a su excelsa Patrona Santa Quiteria, se han celebrado con una grandísima animación desde el día 21 hasta el 24 del actual.

Habíase contratado en principio para amenizar los festejos a la Banda del Regimiento del Rey, pero tuvo que regresar a Madrid el 22 por la tarde, a virtud de orden terminante del coronel del Regimiento, que requería su presencia para asistir a la solemne apertura de las Cortes. Cuando circuló tal noticia produjo en todos los elementos del barrio la natural sensación, pero como en todos ellos predomina la sensatez, aceptaron los hechos y sólo preocupáronse de atenuar los efectos de aquella contrariedad; y aquella misma tarde, dos jóvenes resueltos, animosos y entusiastas, D. Amadeo Rodríguez y D. Santiago Pericás, echaron sobre sí la ardua tarea de proporcionar una banda de música que reemplazase dignamente a la que de un modo tan inusitado se veía obligada a dejar inclumplido el compromiso que voluntariamente contrajera.

Y los Sres. Rodríguez y Pericás, quiterios de acrisolada y brillantísima historia, vieron coronada por el más franco de los éxitos la hermosa misión que les había sido confiada. Y, en efecto, ayer por la tarde llegó la agrupación musical de Villarrubia de Santiago, que tan dignamente dirigen los hermanos don Jesús y D. Hermeregildo Prieto Escribano, siendo recibida en la estación y acompañada en todo el trayecto por la más grande representación del barrio que hasta ahora se ha conocido: el entusiasmo de los quiterios llegó al maximum de su intensidad.


Procesión de Santa Quiteria en Huete. Año 1920

Las fiestas quiterianas han sido honradas este año por el Señor Gobernador civil de la Provincia, D. Francisco Sanjuán, que no tardó en sentirse contagiado del elevado espíritu del fervor con que los vecinos del barrio de San Gil se desbordan en estos días y, acompañado de un “bouquet” primoroso de hermosísimas y deslumbrantes quiterias, viósele danzar infatigablemente ante la sublime imagen de la Santa.

Por consecuencia de la aludida sustitución, hanse prolongado este año los tradicionales festejos algunas horas más. El barrio de Santa Quiteria está, pues, de enhorabuena; y como esa “propina” se la deben a los simpáticos y amables profesores musicales de Villarrubia, demostrarán su rendida gratitud contratando esa agrupación artística en los años sucesivos.

Ocupó la sagrada cátedra el virtuosos sacerdote D. Honorio Ruiz, que supo narrar y ensalzar en párrafos llenos de poesía y mística elocuencia la vida de Santa Quiteria, una de las nueve hijas de aquel célebre personaje gentil que se llamó Catelio.

(EL DIA DE CUENCA, nº. 1115, 29 De mayo de 1924, Pág.2)

(B)

LAS FIESTAS DE SANTA QUITERIA.

El barrio de San Gil de la ciudad de Huete se prepara para celebrar los festejos organizados en honor de su patrona Santa Quiteria.

Llegaron los soñados días, los que calladamente y sin esfuerzo alguno se apoderaron de la voluntad para convertir el barrio de San Gil de laborioso en divertido. Al sonido de los cascales (sic) de las yuntas, sustituye el alegre son de la música.

Días felices, días sublimes en que el hombre enloquece ante tantas beldades femeninas que, como rico florón de rutilante diadema, deslumbran con los destellos de sus miradas de ternura los que su propio éxtasis hace enmudecer.

Días de gloria que reverdece al sonido parlero de nuestras campanas, que desde lo alto de la torre lanzan sus notas cual rocío vivificador. Es nuestra patrona Santa Quiteria, que nos despierta sonriente para forjar nuestras almas al calor de sus dulces caricias. Bendigamos la tradición como usufructo moral que hemos de legar a las futuras generaciones.

Pero no es todo alegría en este desbordamiento de entusiasmo, porque las contínuas lluvias tienen atemorizados a los labradores. Pero no obstante eso, el barrio de San Gil se prepara para celebrar los festejos a su excelsa patrona Santa Quiteria con el mayor esplendor posible. Por lo tanto, la Comisión de festejos, compuesta por los señores Cipriano López, don Cristóbal Rodríguez, don Félix Rodríguez, don Ramón Novel, don Gregorio Alonso, don Ciriaco Barrios, don Plácido Quintero, don Marcelo Martínez y don Santiago Pericás que haciendo esfuerzos extraordinarios han organizado una serie de festejos que no desdirán nada de los años anteriores. La mayor virtud de la fiesta de mi barrio es que consigue hermanar la adversidad y la fortuna.

Entre varios de los festejos que se preparan, figuran la música de capilla de nuestra capital dirigida por el director de la Banda Municipal, don Nicolás Cabañas, como organista y don Eleuterio Cruz Escudero, sorchante de la S. I. Catedral de Cuenca; también contribuirá con sus alegres sones la Banda del Regimiento de Covadonga, dirigida por don Alejandro Contreras.

Y queriendo dar mayor brillantez a las típicas fiestas, hace un férvido llamamiento a todos los quiterios para que, durante las fiestas, prosigan el noble historial de cultura ciudadana y expansiva fraternidad que tanto les caracteriza y enaltece. ¡Viva Santa Quiteria! ¡Viva el barrio de San Gil! ¡¡¡VIVA!!!

(LA VOZ DE CUENCA, nº. 305, 21 de mayo de 1928)

(Referencias sacadas del libro: HEMEROTECA OPTENSE (1816-1936). Elementos de estudio para la historia contemporánea de la ciudad de Huete de Jesús Mª. Martínez González. Cuenca 2004)

Los años treinta serán años turbulentos de la historia de España, especialmente en su segunda mitad con la Guerra Civil y no registramos ninguna crónica de la fiesta.

Durante los diez años siguientes, la década de los 40, sólo encontramos un atisvo de de lo que quiere ser la noticia de la celebración de las fiestas de mayo en Huete, en el periódico OFENSIVA, el único de la provincia (nº. 1 de 4 de junio de 1942, pág. 7); se trata de una escueta nota que se limita a nombrar ambos barrios y patronos, sin aportar ningún dato de las fiestas, aunque dejando claro, eso sí, el verdadero sentido de la nota ya que “…la tradicional rivalidad entre juanistas y quiterios que en pasada época del antiguo régimen dio días de luto a la ciudad de Huete, ha sido superada en la magnífica unidad que bajo el siglo de la Falange se ha realizado en los pueblos de España desechando el apasionamiento cerril de las banderías…”

Anuncios publicados en OFENSIVA el 19 de septiembre de 1946

Y de 1947 es el artículo que un anónimo articulista envía a este mismo periódico (nº. 520 de 25 de mayo de 1947). El cronista, llega el día de Santa Quiteria a Huete va describiendo las funciones religiosas (la procesión y la misa) para acabar en un “totumrevolutum” final en los que juanistas y quiterios participan de la fiesta “… en una palabra juntos unos y otros con la caballerosidad y sencillez que caracteriza a los hijos de Huete (…) como dos colores de nuestra bandera nacional que juntos no menoscaban en nada la unidad de la Patria”

Lo único interesante de la crónica es el dato de que aquel año la banda de música que estuvo en la fiesta fue la de del Ministerio del Ejército y que en la misma hoja se insertaron dos anuncios que recogemos, uno de Bar-Casino Leis y otro del Bar Chicharra.

Pero al menos son dos, ya que de la década de los 50 no se ha encontrado ninguno.

La única reseña de los años 60 es la publicada en 1965, ya en el DIARIO DE CUENCA, firmada por Domingo Carrasco Rubio con el título de Reflejo de la fiesta de Santa Quiteria, Patrona del Barrio de San Gil (nº. 5.373 del 30 de mayo de 1965, pág. 8 )

Y se acabaron las referencias. Volverán a pasar otros trece años más hasta encontrar la siguiente, publicada también en el DIARIO DE CUENCA el 24 de mayo de 1978. Se trataba de un amplio artículo (dos páginas, 10 y 11) escrito por José Vicente Avila y con numerosas fotos de José Luis Pinos que llevaba por título GALOPEO QUITERIO dentro de una sección del periódico denominada Ancestral folk conquense. Aquel año, la banda de música fue la del Regimiento de San Fernando número 11 de Alicante y llegó con retraso según lo previsto por coincidir con otras fiestas de Altea. Mientras los músicos llegaban, se contrató a la banda de música de Horcajo de Santiago.

Otra novedad de aquel año es que la imagen se encontraba en la iglesia del Cristo ya que la ermita se encontraba cerrada por obras.

Aquel año, también llovió y aguó un poco la fiesta, razón por la cual las danzas se celebraron en el Teleclub de la Meced y como continúa el cronista siguen los quiterios danzando en el Teleclub del edificio de Nuestra Señora de la Merced. Luego cantan las loas de la Santa y los vivas a Santa Quiteria y al barrio de San Gil se suceden ininterrumpidamente. Mientras, el periodista pregunta a Antonio Picón sobre cómo galopean los quiterios, las danzas y su papel en el grupo de danzantes.

Después, son los dulzaineros, este año de Palomares del Campo y del Valparaiso los que ponen música a los danzantes con el cuadro hacia la Chopera. Y aquí es Antonio Corpa el que responde a las preguntas sobre la diferencia con los juanistas y el coste de la fiesta.

El trabajo se completa con una serie de siete fotografías de un galopeillo, danzando en dentro de la iglesia, un galopeo, el periodista y Antonio Picón, un corro en el galopeo con el alcalde del momento Manuel Cruces Santiago, los dulzaineros en primer plano por la calle y la imagen de Santa Quiteria.

El 24 de mayo del año siguiente en el mismo DIARIO DE CUENCA se publicaría una pequeña nota sobre las fiestas:

Mañana, día 25, otra vez la localidad de Huete se vestirá de fiesta. Al igual que los primeros días de mayo, cuando los árboles comenzaban a cubrirse con sus hojas verdes, el barrio de San Gil se dispone ahora a celebrar la fiesta en honor de la Virgen y Mártir Santa Quiteria.

Los actos a celebrar son parecidos a la fiesta que acaba de pasar. El primer día se recibirá a la banda de música de la Academia de Artillería de Segovia. En ese mismo momento comenzarán los famosos “galopeos”. Por la tarde, la juventud se divertirá al ritmo de las notas musicales de una orquesta que actuará en la “chopera”.

Al día siguiente, “mayor” de la fiesta, la imagen de la santa recorrerá las calles de la ciudad rodeada de maravillosos ramos de flores, ofrecidos por sus devotos entre el clamor de los vítores que salen del fondo del alma de todos los quiterios alabando la virginidad de la hija de Catelio y Casia.

La fiesta continúa su tercer día consecutivo al son de la dulzaina y el tamboril, bailando el famoso “galopeo” que aunque fácil para los nativos de esta localidad, resulta difícil para los que quieren imitarlo. El cuarto día termina la fiesta con olor de pólvora y música de marcha marcial.

En 1980 será Jesús Calle, quien como corresponsal, envíe las notas y crónicas de la fiesta al DIARIO DE CUENCA publicadas en las páginas ocho y nueve de los días 23 y 24 de mayo. En la primera se expone detalladamente el programa de las fiestas. Este año también vendrá la banda de música de la Academia de Artillería de Segovia.La segunda, se centra en la vida de Santa Quiteria ilustrada con una fotografía de la torre del Reloj, el texto se completa con un comentario general sobre la fiesta y sus sentimientos.

Acompaña a éste otro texto, sin firma, con el título de LOS MOROS CONVERSOS ELIGIERON PATRONA A SANTA QUITERIA donde, una vez más vuelve a repetirse la cuestión de la división de los barrios desde tiempo inmemorial, la confusión de algunos de los pocos datos conocidos y la exposición de aquellos otros dados por Juan Julio Amor en su Historia de Huete.

Aquel año se produciría la recuperación de varias de las loas y danzas del barrio como se recoge en el último párrafo de este texto:

“… Hay que destacar como hecho importante, que un grupo de jóvenes del barrio de San Gil se han preocupado de recoger cantos y recopilar danzas y loas. Así, este año, en la fiesta dedicada a Santa Quiteria se volverán a realizar las danzas de “el paloteo”, que se baila al son de la dulzaina y del tamboril y las loas “La lila” y “los pastores”, que se bailan al son de instrumentos de música de cuerda”.

Nuevamente en 1981 en sus páginas 8 y 9 se publicaría un amplio artículo en dos partes escrito por el corresponsal en Huete Jesús Calle Cañas, con los títulos de LA BELLA HISTORIA DE SANTA QUITERIA. La celestial patrona del barrio de San Gil y Hoy comienzan las los actos en honor de Santa Quiteria. En el primero la historia de la vida de la Santa cuyo texto se acompaña de dos fotografías, la tradicional de la imagen y una relevante foto de la nueva tribuna construida ese año en la Chopera. En la segunda parte el programa de ese año en el que señalar que la banda de música fue en esta ocasión la de la Academia de Infantería de Toledo.

Estas referencias a la fiesta de Santa Quiteria de ese año continuarán en la página nueve donde, bajo el título de “La lila”, “El paloteo” y “las aldeanas”, tres bailes típicos del festejo, este mismo autor recoge los trabajos de María del Carmen Serrano García y María Teresa López Pérez como encargadas ese año de enseñar a un grupo de chicos y chicas las danzas y loas del barrio que ese año serían “La lila”, “El paloteo” y “Las aldeanas”.

A lo largo de los años ochenta, Jesús Calle Cañas, continuará enviando sus crónicas sobre la fiesta al DIA DE CUENCA como la de 1985 en cuya portada, aparecerá una foto de Luis del Castillo, de los danzantes bailando delante de la imagen de Santa Quiteria en la puerta de la ermita de San Gil y en el interior en las páginas seis y siete, en la primera, la consabida historia de la Santa y el programa de fiestas (aquel año continuaría tocando la banda de música de la Academia de Infantería de Toledo) y en la segunda, un comentario sobre la ermita de San Gil y un recuadro con algunos de los vivas dedicados a Santa Quiteria.


El DIA DE CUENCA, 24 de Mayo de 1985

En 1986, el corresponsal Jesús Calle vuelve a publicar el mismo artículo del año anterior sobre las fiestas de Santa Quiteria bajo el título de Ahora Santa Quiteria aunque, en este caso, con el antetítulo de El “otro” barrio de Huete.

La década de los 90 comienza con la crónica de las fiestas realizada por el mismo corresponsal publicada en EL DIA DE CUENCA el 24 de mayo de 1991 en su página 19. Ese año la banda de música fue la del Regimiento de Montaña de Pamplona dirigida por su capitán director Agustín Díez Guerrero. Una nueva crónica de la fiesta se encuentra en la página 18 De este mismo periódico, de fecha 22 de mayo, esta vez de 1992, la banda de música la de la División Acorazada Brunete nº. 1.


EL DIA DE CUENCA, 22 de Mayo de 1992